Aunque no lo hiciste, lo permitiste: El peligro de la complicidad pasiva

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Hacedores de Vida ICDC

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Aunque no lo hiciste, lo permitiste: El peligro de la complicidad pasiva

Por:
Pastora Darlin Guevara
Publicado:
29 de julio de 2026
Categoría:
Devocionales
Aunque no lo hiciste, lo permitiste: El peligro de la complicidad pasiva

Querida iglesia Hacedores de vida ICDC y todos aquellos que lean este devocional , qué bendición es detenernos en medio de nuestra oración de la mañana para reflexionar juntos en la Palabra de Dios. Hoy queremos invitarlos a abrir sus Biblias en el Primer Libro de Reyes, capítulo 21, versículos 17 al 24. Es un pasaje denso, confrontador, pero sumamente necesario para examinar nuestro caminar diario a la luz del amor y la justicia de Jesucristo.

El contexto: Un viñedo, un capricho y un silencio cómplice

La historia de Nabot y su viñedo es bien conocida. El rey Acab deseaba la propiedad de Nabot simplemente porque estaba cerca de su palacio. Nabot, fiel a la ley del pacto de Dios (que prohibía vender permanentemente la heredad de los padres, según Levítico 25:23), se negó rotundamente. Ante la negativa, Acab regresó a su casa triste, acostándose de espaldas y negándose a comer. Actuó con el capricho de quien no consigue lo que quiere.

Es aquí donde entra en escena su esposa, Jezabel. Al ver la frustración del rey, ella toma las riendas del asunto. Utilizando el sello real, falsificando la autoridad de Acab, organiza un juicio corrupto con testigos falsos para apedrear a Nabot bajo acusaciones de blasfemia. Nabot muere, y el viñedo queda libre.

Aquí viene el núcleo de nuestra reflexión: Acab no redactó las cartas, no contrató a los testigos falsos y no arrojó una sola piedra. Sin embargo, en cuanto supo que Nabot había muerto, se levantó alegremente para tomar posesión del viñedo. Su actitud fue: "Aunque yo no lo hice, me beneficio de ello". Pero ante los ojos de Dios, el silencio y la inacción ante la injusticia nos hacen cómplices.

"¿Así que has asesinado y también has tomado posesión?"
— 1 Reyes 21:19

La exégesis: El juicio de Dios sobre la pasividad

Cuando el profeta Elías confronta a Acab en el viñedo de Nabot, las palabras de Dios son tajantes. Dios no divide la culpa diciendo que Jezabel es la única asesina y Acab solo un espectador oportuno. Al contrario, la pregunta del versículo 19 une ambos actos: asesinar y poseer.

Desde una perspectiva Cristocéntrica, entendemos que Dios no solo mira nuestras acciones externas y directas, sino también las intenciones del corazón y nuestras omisiones. Acab pavimentó el camino para el pecado de Jezabel con su descontento codicioso y, después, validó el crimen al disfrutar de sus frutos. Su pecado no fue solo de comisión (hacer lo malo), sino de omisión (permitir lo malo y callar para beneficio propio).

Aplicación para nuestra vida hoy

En nuestra vida cotidiana, es fácil caer en la "tentación de Acab". Podemos pensar que somos personas justas simplemente porque no hacemos daño directo a nadie. Nos decimos a nosotros mismos: "Yo no mentí", "Yo no robé", "Yo no causé esa división". Pero la pregunta que el Espíritu Santo nos hace hoy es: ¿Qué estamos permitiendo a nuestro alrededor?

  • ¿Callamos cuando presenciamos que se habla mal de un hermano o de un compañero de trabajo, beneficiándonos de la simpatía del chismoso?

  • ¿Ignoramos la necesidad y la opresión del vulnerable porque atenderla interrumpiría nuestra comodidad?

  • ¿Justificamos pequeñas injusticias en nuestro hogar o trabajo porque, al final del día, el resultado nos favorece?

Como comunidad de fe en St. Petersburg, llamada a ser verdaderos "hacedores de vida", no podemos abrazar una fe pasiva. La gracia de Dios, recibida por la fe, no nos deja indiferentes; nos transforma en agentes activos de reconciliación, verdad y amor.

Tres preguntas para reflexionar esta semana

  1. ¿Hay alguna situación en mi hogar, trabajo o comunidad donde mi silencio esté permitiendo que ocurra o se mantenga una injusticia?

  2. ¿He aceptado "beneficios" o ventajas en mi vida a sabiendas de que el proceso para obtenerlos no fue honesto o agradable a Dios?

  3. ¿Cómo puedo pasar de una actitud pasiva a una obediencia activa que refleje el carácter protector y justo de Jesús?

Un llamado al arrepentimiento y a la gracia

Este mensaje no busca condenarnos, sino despertarnos. Cuando Acab escuchó el juicio de Elías, la Biblia nos dice que rasgó sus vestidos y se humilló ante Dios, y Dios, en su infinita misericordia, mostró compasión (1 Reyes 21:27-29).

Si el Espíritu Santo te muestra hoy que has estado en una posición de complicidad pasiva o que has permitido el pecado para no complicarte la vida, corre a la cruz. Nuestra salvación es por pura gracia a través de la fe. En Jesús hay perdón completo, limpieza y el poder para levantarnos a vivir con integridad y valentía.

Oración final

Señor y Padre celestial, te damos gracias por tu Palabra que nos escudriña y nos confronta con amor. Hoy te pedimos perdón por las veces en que hemos sido como Acab: guardando silencio ante lo malo, permitiendo la injusticia o beneficiándonos de situaciones que no te agradan. Limpia nuestros corazones con la sangre de Cristo. Danos el valor de hablar la verdad en amor, de defender al débil y de vivir con una coherencia santa. Que nuestras vidas en Hacedores de vida ICDC sean un reflejo de tu justicia y tu gracia activa en St. Petersburg. En el nombre de Jesús, Amén.