Firmes en la arena: Encontrando tierra firme en Florida con Jeremías

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Firmes en la arena: Encontrando tierra firme en Florida con Jeremías

Por:
Pastor Peter Robert Jimenez
Publicado:
22 de julio de 2026
Categoría:
Devocionales
Firmes en la arena: Encontrando tierra firme en Florida con Jeremías

«Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto».

— Jeremías 17:7-8 (RVR1960)

Quienes llamamos a Florida nuestro hogar conocemos muy bien la peculiaridad de nuestra geografía. Vivimos rodeados de una belleza natural impresionante, pero también sobre un suelo que es, por definición, inestable. Entre humedales, terrenos pantanosos, arena de playa y la constante amenaza de los sumideros (o sinkholes), la idea de «tierra firme» en lo físico a veces parece una ilusión. Un día el suelo parece sólido, y al siguiente, el agua y el fango reclaman su espacio.

Esta realidad geográfica es una metáfora perfecta de la vida misma. Muchas veces sentimos que caminamos sobre arenas movedizas emocionales, financieras o espirituales. Las circunstancias cambian rápidamente y nos encontramos luchando por no hundirnos. ¿Cómo podemos vivir con una sensación de seguridad y paz cuando todo a nuestro alrededor parece inestable?

El contexto de Jeremías: Fe en tiempos de colapso

Para comprender la profundidad de las palabras del profeta Jeremías, debemos hacer una breve exégesis de su contexto histórico. Jeremías ministró durante los últimos días del reino de Judá, un período de extrema inestabilidad política, social y espiritual. El imperio babilónico acechaba, los reyes de Judá tomaban decisiones desesperadas y el pueblo confiaba en alianzas políticas frágiles (como Egipto) en lugar de confiar en Dios.

En el capítulo 17, Jeremías utiliza un contraste poético y sabio para hablar de la confianza. En los versículos 5 y 6, describe al hombre que confía en los seres humanos y hace de la carne su apoyo: es como una retama (un arbusto seco y desértico) en la estepa, que habita en los sequedales del desierto, en tierra salada e inhabitable. Es la viva imagen de la sequedad y la inestabilidad.

Pero luego, el profeta da un giro hermoso en los versículos 7 y 8. Al presentar al que confía en el Señor, no promete que el clima será siempre perfecto o que no vendrán tormentas. Al contrario, el texto asume que «vendrá el calor» y que habrá «años de sequía». La diferencia no está en las circunstancias externas, sino en la profundidad y dirección de las raíces.

La lección de los manglares y cipreses de Florida

Aquí en Florida, si observamos los manglares en la costa de St. Petersburg o los majestuosos cipreses en los pantanos, descubriremos un milagro de la creación de Dios. Estos árboles no crecen en roca sólida; crecen en el fango, en agua salada y en suelos completamente movedizos. ¿Cómo logran mantenerse en pie durante los huracanes?

Lo hacen a través de sus raíces. Los manglares tienen raíces aéreas y entrelazadas que se extienden ampliamente, aferrándose unas a otras y hundiéndose profundamente en el lodo para crear una base colectiva indestructible. Los cipreses desarrollan «rodillas» y raíces que se extienden horizontalmente para anclarse en la humedad.

Jeremías nos llama a hacer exactamente lo mismo en el plano espiritual. Confiar en Dios (en hebreo, bataj, que implica apoyar todo nuestro peso sobre algo seguro) significa profundizar nuestras raíces en Su gracia, especialmente cuando el suelo que pisamos es pantanoso. Nuestra estabilidad no depende de la solidez de nuestras circunstancias, sino de la fuente de agua de la cual nos alimentamos.

Echando raíces en la gracia

En nuestra comunidad de Hacedores de vida ICDC, reconocemos que no podemos controlar las mareas de la vida. Pero sí podemos elegir dónde plantar nuestras raíces. A través de una fe Cristocéntrica, afirmamos que nuestra única roca firme es Jesucristo. Su gracia inmerecida es el nutriente que mantiene nuestras hojas verdes incluso cuando atravesamos temporadas de sequía emocional o dificultades personales.

Si hoy sientes que caminas sobre terreno movedizo, te invitamos a respirar hondo y a entregarle tu carga al Señor. No tienes que sostenerte por tus propias fuerzas; permite que las raíces de tu fe busquen el agua viva de Su amor.

Te invitamos a acompañarnos este próximo domingo a las 2:00 PM para adorar juntos, profundizar en la Palabra y recordar, alrededor de la mesa, que en Cristo siempre estamos en tierra firme.