Hacedores de Vida ICDC
Más que orar por la unidad: poniéndola en acción
- Por:
- Pastora Darlin Guevara
- Publicado:
- 26 de agosto de 2026
- Categoría:
- Devocionales
Un llamado a amar de hecho y en verdad
En la vida de fe, a menudo nos encontramos orando fervientemente por la unidad de la iglesia, de nuestras familias y de nuestra comunidad en St. Petersburg. Pedimos a Dios que nos una, que derribe barreras y que nos enseñe a amarnos. Estas oraciones son preciosas y agradables al Señor. Sin embargo, cuando la oración termina, surge la pregunta crucial: ¿qué hacemos a continuación?
El apóstol Juan nos recuerda en 1 Juan 3:18:
«Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.»La unidad que glorifica a Cristo no es un concepto abstracto ni una bonita intención; es una práctica diaria que requiere intención, humildad y esfuerzo activo.
Del altar a las obras cotidianas
Orar por la unidad prepara nuestro corazón, pero ponerla en acción requiere que nuestros pies y manos se muevan. Cuando oramos por reconciliación, el siguiente paso es pedir perdón o extender la mano al hermano con quien hemos tenido un desacuerdo. Cuando oramos por los necesitados en nuestra comunidad, la acción nos llama a compartir nuestro pan, nuestro tiempo y nuestro refugio.
Santiago nos enseña que la fe sin obras está muerta. De la misma manera, una oración por la unidad que no va acompañada de acciones concretas se queda en simples palabras. La unidad cobra vida cuando:
- Elegimos escuchar antes de juzgar: Damos espacio a las experiencias y perspectivas de los demás con empatía y respeto.
- Buscamos servir en lugar de ser servidos: Ponemos el bienestar de la comunidad por encima de nuestras preferencias personales.
- Perdonamos con generosidad: Decidimos no guardar rencor, reflejando el perdón que hemos recibido en Cristo Jesús.
- Abrimos nuestra mesa y nuestro corazón: Creamos espacios donde todos se sientan acogidos y valorados.
Una comunidad que refleja la gracia de Cristo
En Hacedores de Vida ICDC, creemos que fuimos llamados a ser instrumentos vivos de la paz de Dios. Cada domingo al reunirnos alrededor de la mesa del Señor para celebrar la Santa Cena, recordamos que Cristo nos unió mediante su gracia y su sacrificio en la cruz. Esa mesa nos recuerda que todos somos uno en Él.
Hoy te invitamos a transformar tu oración en acción. Piensa en una persona a la que puedas llamar esta semana para animarla, en una reconciliación pendiente que puedas buscar, o en una forma práctica de servir a alguien a tu alrededor. Que nuestras vidas sean la respuesta visible a las oraciones de unidad que elevamos a Dios.